Si nunca has reformado una masía o casa de pueblo, te darás cuenta de que es una labor que se vive con una intensidad especial. Es una obra viva sobre una casa que ha albergado su propia historia durante cientos de años, con rincones y características rústicas únicas, muy especiales.
Luego entrarás en la decoración, otra singular experiencia para buscar el equilibrio entre la comodidad del siglo XXI y los detalles de siglos anteriores. Por último, saldrás al exterior para integrar la personalidad rústica de la masía con la naturaleza que la envolverá en un marco entrañable.
En definitiva, reformar una masía es una experiencia que nadie conoce hasta que lo vive, las sensaciones y recuerdos te acompañarán siempre y, aunque no pienses en ello, también lo hará a las generaciones que irán llegando detrás de ti.
Antes de empezar con las reformas de masías y casas de piedra, un profesional es el encargado de revisar todo lo que no se ve a primera vista. Tras esta inspección y teniendo en cuenta los planos, se procede a las diferentes instalaciones.
Según la distribución que hayamos decidido ya podremos decidir por donde pasaremos la cantidad de tubos y cableados que serán necesarios para las instalaciones. Para ello, tendremos que tener en cuenta:
La calefacción podría ser por radiadores, por suelo radiante o por bomba de calor. En cualquier caso, los planos tendrán que prever el paso de las instalaciones.
Suelo radiante. Las ventajas que aporta son que no tendremos que buscar espacios en las estancias para colocar radiadores y, sobre todo, que el calor se reparte de forma muy uniforme por toda la casa. El inconveniente, es que este tipo de calefacción puede tardar horas, o algún día, en tomar la temperatura ideal. Si el uso de nuestra masía o casa de pueblo es como segunda residencia, donde iremos más en verano y algunos días en invierno, cabe tener en cuenta que, si llegamos un viernes y la encendemos, la casa no tomará temperatura hasta el sábado y, total, para irnos el domingo. En este caso, se precisaría un sistema de programación domótico que nos permitiera encenderla algún día antes de nuestra llegada. También hay que pensar que se consume más energía en los encendidos, hasta que la casa toma la temperatura ideal. En cambio, se consume menos energía si la casa tiene una temperatura mínima y la calefacción sólo tiene que mantenerla. En este caso, a parte de la cuestión estética de ver o no ver radiadores, el suelo radiante es mejor opción como más días de inviernos vayamos a pasar en casa.
Radiadores. Los radiadores, de toda la vida, tienen la ventaja de que en poco tiempo proporcionan una temperatura adecuada. Los inconvenientes suelen ser más por una cuestión estética. Por no tener elementos en las estancias y sobre todo, porque los radiadores de una masía tendrían que tener un aspecto especial, no comunes como los de un piso, sino de tipo a los antiguos de hierro forjado. Cosa que suele encarecer el presupuesto. Por otro lado, los radiadores no reparten el calor de una forma tan uniforme por todas las estancias.
Bombas de frío y calor. Si también se quiere tener aire acondicionado en toda la casa, cabe hacer la reflexión si con una instalación de bomba de calor puede solucionarlos no pasar calor en verano ni frio en invierno. En este caso, suele ser más complicado encontrar los espacios por donde pasar los conductos por toda la casa. En un piso siempre tenemos los falsos techos, pero en una masía hay que buscar otras soluciones y no suelen ser muy estéticas. Por otro lado, con este sistema consumiríamos más energía que con cualquier otro.
La energía que haga funcionar nuestra calefacción puede ser de diferentes tipos.
Llegados a este punto nos falta decidir el tipo de acabados y, después de esto, ya lo tendremos todo preparado para realizar un presupuesto con mucha precisión.
Generalmente nos encontraremos suelos de toba. Si están en buen estado, con una buena rehabilitación pueden quedar como nuevos de su época. De lo contrario, habrá que arrancarlos y poner un nuevo suelo. Lo más habitual suele ser:
Toba. Que puede ser nueva o bien recuperada.
Hoy en día se fabrican multitud de tipos de toba nueva. Nunca habrá problemas para conseguir la cantidad necesaria por muchos metros cuadrados que necesitemos y, aunque hay cierto abanico, el precio suele ser más económico. Una vez colocada se notará cierta uniformidad.
Por otro lado está la toba recuperada, es decir, toba que se ha conseguido de los derribos de antiguas masías o se ha retirado de suelos de antiguas casas de pueblo. Este tipo de toba suele ser algo más cara y podría no encontrarse en la cantidad de metros cuadrados que se necesiten. Eso sí, una vez colocada, el resultado suele ser más acorde al de una antigua masía. Como si llevara allí puesto durante toda la vida.
Suelo continuo. El pavimento continuo suele ser una buena solución para la reforma de una masía o casa de pueblo. Existen diferentes tipos y diferentes acabados, pudiendo partir de un precio de 20 o 30 euros el metro cuadrado hasta más de 100 con algunos tipos de microcemento. Cualquiera puede funcionar para una casa de pueblo o para restaurar casas antiguas.
Suelo de madera. Suele ser el menos habitual, también suele ser el más caro. Si se piensa en suelo de madera debe de huirse del típico parquet que suele ser más económico. Tendríamos una solución económica pero, a nuestro entender, quizá no sería la mejor solución para una masía. En cualquier caso, habría que pensar en tarimas de madera antigua, desigual, y viva.
En general todas las paredes de una masía son de piedra. Esta puede encontrarse descubierta o cubierta con diferentes materiales. Hoy en día se busca que algunas de las paredes interiores luzcan la piedra recuperada. Para ello, hay que elegir los puntos más adecuados y hacer unas catas que descubrirán el tipo de piedra y la forma en que está colocada.
El resto de paredes es recomendable pintarlas con pintura a la cal, o cualquier tipo de pintura no plástica que permita que las paredes “respiren”.
En general en las reformas de masías encontraremos los techos de las típicas voltas y techos con vigas de madera. En estos casos, la mejor solución es recuperarlos y rehabilitarlos para que luzcan su aspecto original. En alguna ocasión podemos encontrar techos con viguetas de hormigón de una reforma anterior, habría que buscar la manera de taparlas o, al menos, disimularlas, pero simplemente por un aspecto estético.
El acabado de los techos, suelos y paredes, va a ser la base del interiorismo o decoración de la casa. Es decir, estos acabados van a imprimir una personalidad decorativa que no precisará pensar en colores o materiales, sino recuperar la esencia de lo que es original. A partir de aquí, ya solo será de buscar muebles o elementos decorativos adecuados.
En cuanto a los baños, es recomendable el mismo acabado de suelos, paredes y techos, pero es una cuestión de gustos y existen múltiples posibilidades.
En cualquier caso, será necesario elegir el tipo de picas, bañeras, duchas, grifos y demás componentes. Hay bastante variedad en estilos vintage. A efectos de presupuesto, el acabado de los baños puede tener mucho que sumar o que restar.
En principio habrá que ver si hay alguno de estos elementos que sea recuperable y se pueda rehabilitar. Siempre teniendo en cuenta que su rehabilitación debería incluir un buen aislamiento térmico. Para esto, lo más complicado será la entrada principal pues, si tenemos una puerta antigua, seguramente irá colgada sobre unos golfos de hierro y cerrará directamente en la pared sin ningún tipo de marco, cosa que favorecería la pérdida de aire
Es cierto que las ventanas de PVC o aluminio pueden representar un mejor aislante, un precio más económico, y hasta menor necesidad de mantenimiento, pero, si estamos recuperando la esencia de una masía… la madera siempre será lo más adecuado.
Al decidir las puertas y ventanas será el momento de escoger también el tipo de manetas y mecanismos de cierre que queramos utilizar, así no tendremos sorpresas en el presupuesto final.
Para la reforma de casas de piedra, en la cocina de una masía habría que hacer un punto y aparte. Existen muchas posibilidades, estilos, características, calidades, precios, que necesitan una especial atención.
Habrá que decidir el tipo de mueble, que puede ser de obra, de madera, o combinando obra y madera. En madera, puede ser hecho a medida o con módulos prefabricados. La encimera puede ser de mármol, silestone u otros materiales que, aunque no lo parezca, serán una partida importante del presupuesto de la cocina. Los electrodomésticos pueden variar en un sinfín de estilos, calidades y precios. La cocina puede ser eléctrica o de gas. La pica y su grifería también puede tener diferentes alternativas. Y las paredes podrían ir alicatadas, pintadas, con materiales tipo microcemento y en algún espacio podría mantenerse piedra natural.
Llegados a este punto ya tenemos todo lo necesario para cerrar el proyecto. Como más hayamos conseguido detallarlo menos probabilidades tendremos de que el presupuesto se pueda desviar. Hemos revisado y decidido:
Aunque faltará la parte de decoración y jardín, ya lo tenemos todo para poder contar el presupuesto de la reforma integral de nuestra masía o casa de pueblo.
El proyecto terminado, con todas las mediciones y acabados, podremos utilizarlo para que uno o más industriales nos realicen su presupuesto cerrado. En este caso, a parte de los precios, es muy importante tener en cuenta:
Al desarrollar los planos de cada estancia ya estaremos previendo los espacios donde colocaremos diferentes muebles, mesas, camas, estanterías, vitrinas, armarios, televisores, etcétera. La decoración no suele contarse como parte de la reforma pero cabe tener en cuenta si queremos colocar algún tipo de armario empotrado u otra pieza que deba hacerse a medida o con los mismos materiales que los de la reforma.
Si hemos hecho una reforma enfocada rehabilitar masías y a recuperar la propia esencia de la casa, el tipo de suelos, paredes de piedra, techos en volta o vigas de madera, ya marcan la esencia y estilo. La decoración debería de pasar bastante inadvertida para no restar protagonismo a la propia personalidad de la casa, simplemente acompañarla.
En la parte de la decoración podríamos diferenciar entre tres diferentes grupos o partes:
Lo imprescindible para entrar a vivir:
El precio de reformar una masía es bastante relativo. El abanico es bastante amplio y puede ir desde 600 euros hasta 2000 euros por metro cuadrado, siendo sobre mil euros la media más habitual. Los aspectos que más pueden hacer variar el precio son:
Para una casa de piedra, y con características de casa antigua, es conveniente contratar a industriales que tengan sobrada experiencia en este tipo de casas. No es lo mismo reformar una casa antigua que un piso nuevo. La experiencia resolverá diferentes inconvenientes que puedan aparecer ahorrando parte importante del presupuesto y evitando desviaciones.
Depende de la reforma que quieras realizar. Para una reforma integral, deberás contratar una empresa que te desarrolle un buen proyecto donde se especifiquen, técnicamente, todas las mediciones y acabados. En base a este proyecto podrás tener presupuestos con baja o ninguna probabilidad de desviación.
En general, todas las intervenciones de reforma necesitarán un tipo de licencia u otro. Si no se realizan trabajos que modifiquen distribución o estructura, puede bastar con un comunicado de obra menor. En caso contrario, se precisará solicitar el permiso o licencia de obra mayor. Todo esto se solicita al ayuntamiento, pero en el caso de algunas masías, que pueden estar catalogadas, puede ser necesaria una autorización del departamento de cultura de la Generalitat (hablando del Empordà), sobre todo, en las partes que puedan afectar a la hora de restaurar la fachada de una casa antigua o aspecto exterior de la casa.
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